Querida P

Querida P:

Te diría que no sufrieras, pero en este caso si tienes que sufrir. Está muy bien ser de cabeza, pero no podemos olvidar el corazón. Al final todo pasa.

Lo tuyo no es nada nuevo, a todos nos ha pasado alguna vez y poco podemos hacer. Sé que te sientes impotente, y eso es lo peor, saber que no puedes hacer nada para que mejore, que no es no y punto.

Duele, si. Y tardará en pasar, también. Pero insisto: pasa. ¿Acaso no recuerdas cuando de pequeña te quedaste sin juguete porque no era tuyo? ¿De más mayor no te dieron a probar algo y te quedaste con ganas de más? Pues es un poco como eso.

Ya encontrarás algo para ti y sonreirás día a día porque, P, lo otro no era más que una invención, un ideal que no pudo ser. Lo bueno se hace poco a poco y aparece cuando menos lo esperas.

Un beso, P.

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Kamikaze ciclista

Es intensa la sensación de velocidad subido en la bici, pedaleando solo por la calle en la madrugada el domingo, alcanzando velocidades de vértigo para las estrechitas ruedasde la montura. En ese momento pareces el rey de la calle, hasta que se te ata el cordón de la zapatilla al pedal, y por un momento te ves en el suelo, tirado y sin ayuda. Entonces aprendes que la intensidad que mola puede no salirte barata, y que cada vez que te encisques con la burra no podrás de dejar de pensar que el golpe puede ser majo.

Una vez me pasó lo mismo con el amor. La sensación de velocidad la disfruté como nunca me había pasado, pero el miedo a caerme me azotaba todas las noches al dormir. Y eso era tan bueno como malo.

Me caí claro.

Quizá ahora por eso ahora en la bici llevo lucecitas, y casco, y bandas reflectantes. Todavía soy un poco kamikaze pero ahora ando con cuidado.

Bienvenido al club

Ya decía yo que tenías mucho pelo, que parecía que se te había dejado de caer. Que hace mucho que no nos tomamos algo, pero que de hacerlo no ibas a dejar más propinas que hace un tiempo. Y mira, ayer tal para cual y hoy, que si sois diferentes, y no te va a ser fácil olvidar aquellos días por las esquina de Madrid.

Míralo por el lado bueno, al menos se acabaron los paparazzi. Por lo demás, bienvenido al club, ese al que entramos sin desearlo, y cuyo fin último es salir de él.

Y aunque tú eras de los otros, nosotros teníamos una que decía que siempre hay alguien dispuesto a cuidarte y a demostrar que te quieren querer.

Fuerza y ánimo, amigo.