Querida P

Querida P:

Te diría que no sufrieras, pero en este caso si tienes que sufrir. Está muy bien ser de cabeza, pero no podemos olvidar el corazón. Al final todo pasa.

Lo tuyo no es nada nuevo, a todos nos ha pasado alguna vez y poco podemos hacer. Sé que te sientes impotente, y eso es lo peor, saber que no puedes hacer nada para que mejore, que no es no y punto.

Duele, si. Y tardará en pasar, también. Pero insisto: pasa. ¿Acaso no recuerdas cuando de pequeña te quedaste sin juguete porque no era tuyo? ¿De más mayor no te dieron a probar algo y te quedaste con ganas de más? Pues es un poco como eso.

Ya encontrarás algo para ti y sonreirás día a día porque, P, lo otro no era más que una invención, un ideal que no pudo ser. Lo bueno se hace poco a poco y aparece cuando menos lo esperas.

Un beso, P.

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