Sigo siendo idiota.

Todos los años, mientras friego o hago alguna otra actividad anodina, me viene a la mente algo que me pasó hace un par de años, o hace un tiempo e invariablemente me digo: “Que idiota fui”. Cada año va cambiando, pero lo típico: Con quince lo mal que lo hice al pedirle salir a esa chica, con dieciocho lo tonto que pude ser en esa fiesta. Con veinte lo bien que me habría valido aplicarme un poco más en los exámenes. Con veinticinco…¡bah! Así puedo empezar y no parar.

Que idiota fui. Y lo peor es que todos los años me pasa.

En conclusión: Sigo siendo idiota.

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