Bienvenido al club

Ya decía yo que tenías mucho pelo, que parecía que se te había dejado de caer. Que hace mucho que no nos tomamos algo, pero que de hacerlo no ibas a dejar más propinas que hace un tiempo. Y mira, ayer tal para cual y hoy, que si sois diferentes, y no te va a ser fácil olvidar aquellos días por las esquina de Madrid.

Míralo por el lado bueno, al menos se acabaron los paparazzi. Por lo demás, bienvenido al club, ese al que entramos sin desearlo, y cuyo fin último es salir de él.

Y aunque tú eras de los otros, nosotros teníamos una que decía que siempre hay alguien dispuesto a cuidarte y a demostrar que te quieren querer.

Fuerza y ánimo, amigo.

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¡tu-tum-pá!

Está claro que cada persona es diferente, cada uno entiende las cosas a su manera, y lo que lleva dentro, sus experiencias, su conocimiento, es lo que nos hace a cada uno exactamente eso, uno. Únicos.

Hace un tiempo participé en un proyecto que hoy ha visto la luz. Lo lidera un magnífico batería que tengo la suerte de conocer desde que éramos pequeños, en el cole, a día de hoy se le conoce como Deivhook. En dicho proyecto, cerca de sesenta baterías interpretamos la misma linea de bajo, a penas veinte segundos, como cada uno la siente.

Si os cansa-entiendo que la mayoría ni sois baterías o músicos- ya os advierto que estoy casi a la mitad del video, alrededor del minuto diez, pero os invito a que echéis un ojo, ¡y un oído! a algunos que tocan antes o después de mí, ya no porque hay verdaderos genios, sino porque advertiréis, precisamente, la diversidad de sentimientos que cada uno pone en esos mismos veinte segundos.

¡Disfrutad!

Bonus: Animo a la concurrencia a adivinar qué estilo baterístico es el que he usado en el vídeo, o en qué batería me he inspirado. ¡Podrá haber premio!

El perro

Él lo odia, pero si me porto bien me da de su comida, y eso que siempre se preocupa por que no me falte de nada. Me lleva de paseo a sus parques secretos y me mira mientras juego, aunque de vez en cuando parece que no está allí, se queda mirando al infinito, por eso le pego alguna que otra patada. Luego en casa me habla, aunque no le hago caso, y le muerdo la mano hasta que se cansa y me grita, mandándome a la cama. No debe importarle mucho porque luego al rato me deja acurrucarme con él en el sofá, y me agarra y me revuelve porque sabe que me encanta.

En ocasiones se despide y me deja solo, y cuando vuelve siempre me sonríe, y me basta menear la cola un poco para que me lleve a pasear al arenero ése al lado de casa. Me pone nervioso que se ponga en el columpio con el cacharrito que no para de toquetear y pitar, me parece que se va a caer y le agarro de los pies para que se baje. A veces creo que es un poco tonto. Cuando subimos a dormir me obliga a echarme en mi cama, pero cuando se queda dormido me subo con él, y siempre me da los buenos días.

Hoy ha vuelto papá y él se ha ido, no se cuándo va a volver. El decía que no, pero alguien le va a echar de menos.¡Guau!

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pic_headphone_165 Hound dog– Elvis Presley

Primavera

Parece que el tiempo se detiene, el aire es ligero y huele diferente, el sol, indeciso, no sabe si darle gas, y sus rayos calientan esta sangre harta de invierno sin llegar a quemarla. Un parque parece el mejor sitio donde estar en una jungla de asfalto como Madrid, donde lo más parecido a la playa es que el perro te lama los pies.

Cuando era niño, los viernes así eran para mis ojos como un partido de tenis entre la ventana y el reloj, esperando el toque de campana para salir del colegio, y buscar cualquier aventura de fin de semana, como encontrar un palacio persa en mi barrio. Eso es primavera.

Primavera son esos días en los que parece que no pasa nada, pero pasa de todo. En los que te sientas con la mirada perdida en la playa de tu perro pensando en lo lejos que podrías estar de allí, urdes el perfecto el plan de ataque con tus amigos o te la juegas a cara o cruz, apostando tu sonrisa, si vas a añorar los besos que no volverán o vas a buscar unos nuevos.

Hoy hace un buen día, y te sientes caballo ganador. El tiempo podrá detenerse, pero tu sólo pararás el día que dejes de sorprenderte.

No lo sabes

¿Sabes que todavía me pongo nervioso cuando me saludas? Me encanta que me digas hola. Seguro que no sabes que sonrío de verdad cuando escribo “jajajaja” y que me atonta cuando dices que te cuente algo para entretenerte. Me gusta que me sonrías y te acuerdes de mí a deshora.

Claro que no lo sabes. No tienes ni idea de que a veces me haces sentir especial.

Como Goku

Que idiotas estos humanos, se empeñan en querer lo que no tienen, en recordar lo que perdieron, y en imaginar lo que podrían ser.

Deberían aprender de mí, que al rubio este no le veo el pelo, pero cada vez que viene tiemblo emoción, y cuando se va, bueno, la verdad es que ni siquiera me importa cuando se va.

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