La ilusión. ¡Escribe!

A muchos ya nos da bastante igual lo de la Navidad. Ni arbolitos, ni regalos, ni mucho menos viejos cuentos de recién nacidos sospechosamente parecidos a  otros cuentos aun mas viejos.

Para mi esto de la Navidad no es más que algo de ilusión. Y ya me hace más bien poca. Así que la poca que tengo la regalo en forma de mensajitos. Si a alguien le saco una sonrisilla al decirle “ey, pasa una buena noche con tu familia, que te vaya bien y esas cosas” me doy con un canto en los dientes. Porque creo que hace bastante ilusión que se acuerden de uno y que de verdad le deseen lo mejor.

Así que si tu eres de los míos dale un rato al guasap. La sonrisa para los demás también lo será para ti, y eso sí ilusiona.

El último chotis

Los días lluviosos en noviembre parecen tristes. Estamos en noviembre, llueve, y además es un día triste. Hoy se acaba una era. Y me explico:

Todos soñamos de pequeños con ser algo de mayor. A algunos se nos pasa por la cabeza eso de subirnos a un escenario y hacer música. Los menos acabamos sacando algún que otro disco, sonando en la radio y girando de conciertos. Y sólo algunos muy pocos consiguen vivir de ese sueño y hacerlo su vida.

El paso verdaderamente difícil es el último. Somos más los que nos quedamos en el camino, pero es que el camino es muy largo, y por ese camino se pueden hacer muchos amigos. Y no tengo ninguna duda de que Jaime, Mon y Beris, los tres que son ochentaycuatro, hicieron muchos. Pero las tres piedras en oblicuo decidieron que su camino juntos había de acabar, y su camino en la música también.

Ese es el fin de la era.

Y no pasa nada ¿eh? Todo se acaba, y todo sigue; mañana será otro día. Pero hoy más de uno y más de una echará una lagrimita mientras canta canciones que ya nunca más cantará en un concierto.

Sigo siendo idiota.

Todos los años, mientras friego o hago alguna otra actividad anodina, me viene a la mente algo que me pasó hace un par de años, o hace un tiempo e invariablemente me digo: “Que idiota fui”. Cada año va cambiando, pero lo típico: Con quince lo mal que lo hice al pedirle salir a esa chica, con dieciocho lo tonto que pude ser en esa fiesta. Con veinte lo bien que me habría valido aplicarme un poco más en los exámenes. Con veinticinco…¡bah! Así puedo empezar y no parar.

Que idiota fui. Y lo peor es que todos los años me pasa.

En conclusión: Sigo siendo idiota.

Querida P

Querida P:

Te diría que no sufrieras, pero en este caso si tienes que sufrir. Está muy bien ser de cabeza, pero no podemos olvidar el corazón. Al final todo pasa.

Lo tuyo no es nada nuevo, a todos nos ha pasado alguna vez y poco podemos hacer. Sé que te sientes impotente, y eso es lo peor, saber que no puedes hacer nada para que mejore, que no es no y punto.

Duele, si. Y tardará en pasar, también. Pero insisto: pasa. ¿Acaso no recuerdas cuando de pequeña te quedaste sin juguete porque no era tuyo? ¿De más mayor no te dieron a probar algo y te quedaste con ganas de más? Pues es un poco como eso.

Ya encontrarás algo para ti y sonreirás día a día porque, P, lo otro no era más que una invención, un ideal que no pudo ser. Lo bueno se hace poco a poco y aparece cuando menos lo esperas.

Un beso, P.

Verano traidor

Verano traidor que nos engañas con tus rayos de sol y nos embelesas con piernas largas y morenas. Nos atontas con días largos y noches cortas, promesas de descanso, fiesta y desconexión.

Amor de verano, que es lo que eres, vienes, nos distraes, y te vas por dónde has venido, dejándonos con el otoño, el cole y la ropa larga.

Pero qué te voy a decir yo si cuando vienes por San Juan ya te empiezas a acabar. Pues de necios es no saber que la noche más corta del año es la puerta de las siguientes cada vez más largas.

Al menos tú, romance traicionero, vuelves todos los años.

 

Las fotos

Yo no pongo en duda los premios de fotografía, a Cartier-Bresson, Cappa y compañía. Reconozco que me pierden las Nikon, y que no tengo ni idea de cómo usar photoshop. Pero a mi todo eso no me hace falta.

A mi una vez me enseñaron que las mejores fotos son las mentales, esas que siempre salen bien, que con el tiempo se ponen algo borrosas, y que si las miras mucho hasta te recuerdan olores.

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